EPIDEMIOLOGÍA

SALUD MENTAL Y COVID-19

¿QUÉ DICE LA EVIDENCIA CIENTÍFICA?
PUNTOS CLAVE

Durante la pandemia la salud mental se vio afectada, especialmente en
personas con antecedentes de enfermedades mentales.

La tormenta de citocinas que se produce durante la infección de COVID-19 se relaciona con mayores trastornos psiquiátricos durante y después de la infección.

La pandemia por COVID-19 aumentó la prevalencia de depresión y ansiedad según varias encuestas.

Varios factores son los que se consideran de mayor predisposición para desarrollar alteraciones en la salud mental: ser mujer, joven, tener enfermedades crónicas previas, vivir en zonas urbanas, condición socioeconómica.

Los jóvenes son el grupo etario con mayor afectación en su salud mental.

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09 de noviembre, 2020

PubMed, Medline, Scopus, Cochrane.

Scopus: ((COVID 19 OR SARS-Cov-2 OR Coronavirus Disease 19 OR Severe Acute Respiratory Syndrome Coronavirus 2) AND (mental health OR mental health disorders OR coronaphobia))

Se encontraron 649 artículos de los cuales 44 cumplían con los criterios de COVID19EC y con los mismos se realizó esta reseña.

EVIDENCIA

La pandemia de la COVID-19 y el aislamiento social causaron una crisis socioeconómica en la mayoría de países. Estas complicaciones mundiales también influyeron en la vida cotidiana e interna de las personas, provocando estrés y cambios en la psiquis de estas. Se presenta en esta reseña una revisión de distintos artículos que exponen ámbitos que pudieran menoscabar la salud mental de distintos grupos de personas. Si bien se tiene registro de países como Japón en donde existe un aumento de suicidios en lo que va de la pandemia y es algo notorio su relación a los trastornos mentales, no se tienen desencadenantes completamente definidos, aunque existen leves sospechas de estos (1). La inusual situación de emergencia sanitaria y las restricciones sociales adoptadas para controlar la propagación de la COVID-19, probablemente tengan consecuencias negativas en la salud mental (2–4). Las personas se quedaron en casa, se pidió que se aislaran socialmente, lo que probablemente induce miedo a enfermarse o morir solos,  sentimientos de impotencia, ansiedad, depresión y estigma (3). También, se puede producir ira y frustración por la incertidumbre de cómo se desarrollará la enfermedad, etc. (2). Con este contexto, es necesario estudiar a distintos grupos frente a situaciones que podrían perjudicar su estabilidad personal; logrando así tener claro una posible relación.

El primer estudio que evaluó la prevalencia de depresión y ansiedad en pacientes con COVID-19 en el Hospital No. 1 de Wuhan (3), concluyó:

Mayor índice de gravedad en depresión y ansiedad:

  • Se da cuando el paciente muestra un Nivel educativo más alto

  • Miembros de la familia diagnosticados con COVID-19 tenían mayor preocupación por su salud y la de su familia, una vez que superaron la enfermedad fueron apartados porque eran percibidos como contagiosos.

Mayor índice de gravedad de depresión: se observó en mujeres

La gravedad de la enfermedad y la afectación pulmonar no se asociaron con depresión y ansiedad

  • En pacientes con COVID la depresión tuvo una prevalencia de 35,8% y la ansiedad del 38,5%, la depresión y ansiedad se presentó en el 24,3%. En comparación con la última encuesta sobre salud mental en China, en la que la prevalencia de depresión fue del 7,6% y de trastornos depresivos fue del 6,9%.

Durante la pandemia se realizaron varios estudios  transversales, en muchos de los cuales se estudió a la población en general, sin un diagnóstico de COVID-19, de estos, uno realizado en  la isla de Chipr con un total de 1642 participante, en el que se enfocaron en determinar la relación de los síntomas  con diferentes factores demográficos mediante los cuestionarios: GAD – 7 (General Anxiety Disorder 7) para medir la ansiedad y el  PHQ-9 (Patient Health Questionnaire-9) para medir la depresión (5). En este estudio se pudieron relacionar los puntajes en ambas escalas con diferentes factores (Gráfico 1) y del cual podemos concluir:

  • Relación sexo edad:

    • El puntaje GAD-7 fue mayor entre las mujeres (Score 6) vs los hombres (Score 4).

    • En cuanto a la edad, los grupos jóvenes entre 18 y 29 años, 692 personas (42.3%), reportaron un mayor puntaje con una media de 7.61 en el GAD-7 y 8.47 en el PHQ-9. Gráfico (1.A y B)

  • Estado del estudiante / empleo, estado de vida y factores ambientales estresantes:

  1. En estos grupos se evidenció niveles mayores dentro del grupo de estudiantes, con una media en los puntajes de 7.74 y 8.63 en las escalas GAD-7 Y PHQ 9 respectivamente.

  2. En el grupo de los desempleados, la media de los puntajes fue de 7.46 y 8.08 en las escalas GAD-7 Y PHQ 9 respectivamente. Y, dentro de este último grupo, no se observó diferencia en el tipo de modalidad de trabajo que realizan, sea teletrabajo, presencial o personas auto empleadas.

  3. En el grupo que analizó personas que vivían con otras personas, en especial con las que viven con más de tres personas, presentaron un score mayor (una media de 7.35 GAD-7 -6.88 en PHQ 9), comparados con las personas que viven solas (una media de 6.06 GAD-7 -6.93 en PHQ 9).

  • Historia médica e impacto fisiológico:

    • Alrededor de 276 sujetos (16.8%), presentaron historia de trastornos psiquiátricos previos y entre ellos el score fue mucho mayor (una media de 9.82 en GAD-7 y 9.72 en PHQ 9), comparado con el otro grupo.

En un estudio transversal realizado en Estados Unidos, dividido en 3 fases separada por dos semanas entre ellas. El estudio inició casi 20 días después del comienzo de la cuarentena (1 de abril), en dicho país. Se evaluó la intensidad de la ansiedad, depresión y el estrés con la escala DASS- 21 (Escala de Depresión, Ansiedad y Estrés). En las diferentes fases se pudo evidenciar una reducción en la intensidad de los síntomas dentro de los participantes, directamente proporcional al tiempo entre el inicio del estudio y el tiempo de evaluación, como se observa en el gráfico 2, lo que evidencia que los síntomas relacionados a estrés, depresión y ansiedad disminuyeron progresivamente con la evolución temporal de la cuarentena (6).

ESPAÑA  (2,7)
En un estudio realizado con 3055 adultos de todas las provincias españolas, se observó que el 22% de los participantes presentó estrés, el 30% depresión y el 24% ansiedad. Los pacientes que se percibían como vulnerables frente al COVID-19, es decir los que tenían síntomas o aquellos que pertenecían a un grupo de alto riesgo, tuvieron un peor impacto psicológico.
Se cree que las mujeres tienen un impacto psicológico mayor (2,3) porque  las industrias en las que suelen trabajar se vieron más afectadas durante la pandemia; aumentó la carga de trabajo en el hogar, lo que genera dificultades para mantener el trabajo; aumentó el riesgo de violencia doméstica; la mayoría del personal de salud son mujeres, por lo que tienen mayor riesgo de contagio.

Otro estudio transversal realizado en 4180 españoles durante el periodo inicial de cuarentena observó que un 70% de la población del estudio presentó alteraciones en su salud mental. Se determinó que los factores que eran más proclives a presentar alteraciones en la salud mental fueron: ser mujer, ser joven (dado que su ritmo de vida se vio más alterado y por la madurez mental), tener hijos pequeños, tener enfermedades crónicas o presentar síntomas relacionados a COVID-19 (8,9). Existen varios estudios que han determinado los principales factores de riesgo y factores protectores para alteraciones en la salud mental, en los mismos se concuerda que se deben tomar acciones al respecto, para evitar consecuencias a futuro. (9)(10).

IRLANDA (1,11)

  • Se realizó un estudio en 1041 personas para determinar la tasa de estrés post-traumático (TEPT), relacionado con COVID-19 en la población general irlandesa; el nivel de comorbilidad, con depresión y ansiedad, y los factores de riesgo sociodemográficos asociados con el TEPT relacionado con COVID-19.

  • La pandemia de COVID-19 representa un evento amenazante y potencialmente traumático, ya que puede conducir a la hospitalización e incluso a la muerte.

  • La tasa de estrés post-traumático relacionado con COVID-19 fue del 17,7% y hubo un alto nivel de comorbilidad con ansiedad generalizada (49,5%) y depresión (53,8%).

  • Los individuos más jóvenes, de sexo masculino, que habitan en residencias urbanas, con un mayor número de hijos viviendo en el hogar, con un menor nivel de ingresos o moderado, y alto riesgo percibido de infectarse con COVID-19 fueron significativamente asociados al estrés post traumático relacionado con COVID-19.

  • Menos de: 1 de cada 5 personas (17,67%), cumplieron los requisitos de diagnóstico para el PTSD.

  • El trastorno de ansiedad generalizado (TAG), o depresión, en otro estudio se asoció significativamente con ser más joven, ser mujer, experimentar una pérdida de ingresos debido a la pandemia COVID-19, tener un caso confirmado o sospechoso de infección por COVID-19, saber que un ser amado presenta un caso confirmado o sospechoso de COVID-19 y niveles moderados o altos de riesgo al percibir una situación de posible infección.

  • Por todos estos datos se considera que la cultura y nacionalidad no son realmente factores de riego para un TAG o depresión.

CHINA, GUANGDONG (12)(13)

  • Se evaluó las percepciones inmediatas de la infección de COVID-19 entre estudiantes universitarios en la provincia de Guangdong, China y el impacto psicológico del brote.

  • El estudio se realizó mediante encuestas transversales, por medio de cuestionarios en línea entre el 13 de febrero y el 22 de febrero de 2020.

  • Los resultados mostraron que 155.077 (50,9%) de los estudiantes informaron síntomas de estrés, 1.565 (0,5%) informaron de mala salud mental y 9.752 (3,2%) informaron de mala calidad del sueño.

  • El análisis indicó que las percepciones de los estudiantes sobre el COVID-19 estaban correlacionadas con el estrés psicológico, salud mental autopercibida y calidad de poder conciliar el sueño. Además, el análisis reveló que la relación entre los tipos de percepción y los niveles de síntomas de estrés variaban según las características demográficas de los estudiantes.

  • En un estudio transversal realizado en China  a 2444 personas,  a través de un cuestionario en línea, se determinó que factores como: exposición directa al virus, impacto en el cambio de vida, y el comportamiento de la persona; tuvieron más impacto en generar trastornos o alteraciones mentales que la ubicación de la residencia o contacto con el epicentro de la pandemia (13).

    • Factor de riesgo para mayor depresión e insomnio: Exposición directa a COVID-19

    • Factor de riesgo para trastorno de estrés postraumático: condición socioeconómica

    • Factores protectores para prevenir alteraciones mentales: lavado de manos, uso de mascarilla, y un mayor conocimiento acerca del virus.

CHINA, HUBEI Y WUHAN (14, 15, 16)

  • En un estudio transversal realizado en Hubei, se incluyó a 6261 personas que ya habían adquirido comportamientos evitativos y preventivos.

  • Se evidenció que las personas con antecedentes de contacto con algún posible infectado, y las personas que estaban infectadas o cuyos familiares estaban infectados, tenían una prevalencia mucho más alta de depresión y ansiedad.

  • En otro estudio se usaron datos de una encuesta nacional a 4607 ciudadanos de 31 regiones de China, aplicada a principios de febrero de 2020. Este estudio proponía que el autocontrol, se puede usar como factor resiliente, para moderar potencialmente la asociación entre la gravedad percibida del COVID-19 y los problemas de salud mental.

  • Los resultados de la regresión jerárquica, mostraron que después de controlar una serie de variables demográficas, la gravedad percibida de COVID-19 y el autocontrol se relacionaron de manera positiva y negativa con los problemas de salud mental, respectivamente.

  • Las percepciones de que tomar medidas de protección podría reducir el riesgo de infección (OR, 0,7; IC del 95%, 0,7-0,8), que el SARS-CoV-2 es un virus con una fuerte capacidad de infección (OR, 0,8; IC del 95%, 0,7 –0,9), que habían adquirido información epidémica veraz, adecuada y oportuna (OR, 0,8; IC del 95%, 0,7–0,8), y que tenían suficientes alimentos, necesidades diarias y suministros de agua (OR, 0,7; 95% IC, 0,7-0,8) se asociaron con niveles reducidos de depresión.

  • Se noto que el personal médico tenía menos probabilidades de tener depresión (OR, 0,6; IC del 95%, 0,5–0,8) y ansiedad (OR, 0,6; IC del 95%, 0,5–0,9), en comparación con otros profesionales de la muestra total local. Sin embargo, presentaban un mayor riesgo de ansiedad y depresión que otros profesionales de la salud que se encontraban en otras provincias de China.

  • El estudio de Wuhan demostró que más de un cuarto de la población sufrió problemas mentales como: depresión, ansiedad y dificultad para conciliar el sueño. (16)

  • Acerca de las técnicas para afrontar el impacto de la pandemia, 70% de la población de Wuhan afirmó haber realizado acciones para enfrentar al impacto de la pandemia, como, por ejemplo: hablar sobre las preocupaciones y tratar de mirar el lado positivo. Por otro lado, el 29.8% de la población afirmó haber incrementado el uso de tabaco, al igual que mayor dependencia de otras personas. (16)

  • Al menos un 17.5% de la población de Wuhan tiene por lo menos una alteración mental, se observaron prevalencias de ansiedad y depresión mayores que durante el SARS 2003. La principal causa fue la alta tasa de contagio de SARS CoV-2 y la cuarentena o aislamiento. (16)

  • El estudio también demostró que existen factores externos que pueden generar mayor o menor riesgo de presentar alteraciones mentales. Se verificó que el ejercicio físico, en ciudadanos de Wuhan. fue un factor protector para la depresión. (16)

  • Personas con estrato social alto de Wuhan tuvieron más impacto en ansiedad vs personas estrato social más bajo o que viven en zonas rurales, ya que su estilo de vida no fue alterado de la misma manera que aquellos con mejor situación económica. (16)

 CROACIA (17)

  • Se realizo un estudio basado en dos olas. La primera ola cuando fue diagnosticado el primer caso de COVID-19 en Croacia y la segunda ola tres semanas después del primer caso fatal de COVID-19.

  • Se uso una escala de Ansiedad por COVID-19 y una lista de comportamientos de prevención contra el COVID-19 para poder realizar las comparaciones entre las dos olas en la población croata.

  • Se notó un aumento en las conductas de prevención y preocupación entre las dos olas, en la que se les atribuyó como factores predisponentes al género, ya que las mujeres presentaron mayor preocupación que los hombres, en especial las mujeres casadas tenían conductas de prevención al COVID-19 mayores, a estatus familiar, porque los padres de familia eran los que tenían más ansiedad, y a las personas que tenían enfermedades crónicas.

  • No se logró evidenciar relación alguna con la edad de la persona o edad de los padres.

  • La ansiedad y miedo de los padres nace a partir de la posibilidad que sus hijos se lleguen a infectar por lo que aumentan las conductas de prevención en ellos y les inspiran inseguridades que de manera muy probable podrán desencadenar en un trastorno mental que se lo desea estudiar a futuro.

 LÍBANO (7)

  • Se realizó un estudio transversal en 1067 libaneses, mediante cuestionario electrónico, que concluyó que, durante la cuarta semana de aislamiento social, existió una mayor prevalencia en trastorno de estrés postraumático, vs la segunda semana de aislamiento.

  • Los síntomas más prevalentes en ambos casos fueron: sentimiento de aislamiento, sentimiento de tristeza al recordar eventos del pasado y recordar eventos estresantes del pasado.

  • El estudio no pudo encontrar diferencias significativas en personal de primera línea vs ciudadanía general.

 EGIPTO (18)

  • Se realizó un estudio para determinar el nivel de impacto en el área de salud mental y COVID-19, el mismo que concluyó que al menos la mitad de la población presentó alteraciones mentales.

  • Los factores más proclives para presentar mayor riesgo de alteración o problema mental fueron: ser joven, ser mujer, estado civil casado, nivel de educación bajo, profesión no médica o en el área de la salud, vivir en zonas urbanas o tener enfermedades crónicas.

  • Sin embargo, también hubo cambios positivos en la población de estudio, donde se encontró mayor empatía con el resto de las personas y sobretodo mayor afecto y compasión hacia los familiares.

PAISES PRIMER MUNDISTAS VS PAISES TERCER MUNDISTAS (19)

  • En un estudio que evaluó a 418 participantes de diferentes países (Reino de Arabia Saudita, India, Pakistán, Reino Unido y Estados Unidos de América) con el score DASS-42 (Depression Anxiety Stress Scale) se evidenció que la depresión y la ansiedad fueron más elevada en países como la India y Arabia Saudita, mientras que en países como Reino Unido y Estados Unidos la depresión representa porcentajes más elevados, sin embargo, la India es la que presenta el mayor porcentaje.

  • Se evidenció que los scores en promedio en el DASS-45 fueron de 16 para ansiedad y depresión, lo que nos indica niveles moderados y severos respectivamente, y de 14 para el estrés, lo que nos indica un nivel normal de estrés.

ANSIEDAD Y AFRONTAMIENTO EN JÓVENES DE 9-18 AÑOS EN IRÁN E INDIA (4,20)
El aislamiento de posibles contactos ha sido uno de los principales detonantes en salud mental, en un estudio transversal realizado en India, con niños y adolescentes entre 9 y 18 años se pretendió analizar como el aislamiento afecta en el desarrollo de emociones negativas en este grupo etario. En una encuesta realizada a este grupo se observó que el aislamiento causó emociones negativas comparado con los que no estuvieron aislados Gráfico 4.
En otro estudio transversal realizado en Irán, a 500 jóvenes, se concluyó que los adolescentes con mayores niveles de depresión y ansiedad usaron estrategias de afrontamiento basadas en emociones asociadas a sensación de descontrol, tenían una condición médica subyacente y eran mujeres. Las personas con mayores niveles de educación y que practicaban ejercicio físico, usaban estrategias de afrontamiento basados en problemas y tenían mayor sensación de control sobre la situación. Los pacientes que se ejercitaban tenían más pensamientos positivos.

 SALUD MENTAL DE JÓVENES DURANTE LA PANDEMIA POR COVID-19 (21)
Encuesta a 584 adolescentes y adultos jóvenes entre 14 y 35 años.  El 40,4% de los participantes informaron tener problemas psicológicos y el 14,4% grupos de jóvenes con síntomas de TEPT (trastorno de estrés postraumático).
Tener una educación secundaria o inferior, ser empleado de la empresa, tener síntomas de TEPT y utilizar medidas de afrontamiento negativas, fueron los factores asociados con los trastornos psicológicos.
Se presentaron síntomas de TEPT con mayor frecuencia en: mujeres, nivel educativo más bajo (además tenían angustia psicológica), divorciados o viudos (por la falta de apoyo familiar), y con un trabajo empresarial (comerciantes).

SALUD MENTAL EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS (22)
Estudio longitudinal de estudiantes de pregrado de la Universidad Agrícola de Hebei en China. Este estudio tenía un fin distinto al obtenido, se planteaba medir los niveles de ansiedad durante un ciclo de periodo universitario por medio de encuestas. La primera encuesta se realizó el 20 de diciembre de 2019 y la segunda se realizó en febrero de 2020 tras su confinamiento. Se tomó la información de 555 estudiantes.
Tras el confinamiento la libertad de los estudiantes se limitó, experimentado incertidumbre o aburrimiento asociado con impactos psicológicos negativos. Las encuestas revelaron que los jóvenes tenían aumento del efecto negativo y síntomas de ansiedad y depresión tras 2 semanas de confinamiento, miedo a la infección, mayor ansiedad y depresión durante el período de confinamiento. Conforme avanzó el estudio tuvieron menos acceso a desinfectantes para manos; los suministros para el control de infecciones son una forma de apoyo psicológico.

SALUD MENTAL EN ADULTOS:
SALUD MENTAL EN JOVENES ADULTOS EXPUESTOS A DESINFORMACION EN REDES SOCIALES
(23)
Se investigó, en jóvenes adultos iraníes, un incremento de estrés psicológico asociado al miedo de contagio y a la información adquirida en redes sociales; en una población de 1078 jóvenes adultos iraníes de los cuales el 41,7% eran varones con fácil acceso a internet. Se realizaron preguntas y escalas psicométricas sobre: angustia psicológica, insomnio, uso problemático de las redes sociales, miedo a COVID-19 y mal entendimiento del COVID-19. Estas variables, fueron correlacionadas bajo significancia estadística (p:< 0.01), donde se obtuvo que la ansiedad estaba moderadamente correlacionada con todos los factores. Se demostró una asociación indirecta del estrés psicológico, la ansiedad y el insomnio con malos entendidos adquiridos por redes sociales. El estudio demostró un incremento en el miedo de contagio ocasionado por información negativa en redes sociales.

SALUD MENTAL EN PADRES  (24)
La información se obtuvo por una encuesta realizada a 420 padres en Estados Unidos. Durante la pandemia, los padres deben planificar nuevas rutinas de cuidado, trabajo y educación que puede comprometer su propio autocuidado. Los padres con niveles mayores de depresión y ansiedad, informaron mayor estrés en sus hijos, ya sea por proyección de su propio estado o porque todos los familiares tuvieron una alteración en su salud mental. Los padres solteros tuvieron mayores demandas. Los padres con síntomas de depresión más graves tuvieron mayor conflicto, menor cercanía y mayor estrés en sus hijos. Los padres ansiosos informaron menor conflicto, mayor apoyo y ánimo hacia sus hijos.

SALUD MENTAL DE TRABAJADORES DURANTE LA PANDEMIA DE COVID-19 (25)
En un estudio transversal realizado a 421 trabajadores chinos se obtuvo que los trabajadores con grandes pérdidas económicas y los participantes de la provincia de Hubei tenían mayor depresión, ansiedad e insomnio. La prevalencia de los trastornos mentales en: depresión fue del 19,1%, ansiedad del 21,9%, insomnio del 7,8% y angustia del 25,9%. Las mujeres embarazadas tuvieron mayor sintomatología de depresión y ansiedad.

ANSIEDAD Y COVID-19 (26)
En un estudio transversal a 887 personas se obtuvo que, durante el primer pico de la pandemia, entre enero y marzo, la ansiedad relacionada con la salud aumentó, y en abril y mayo disminuyó porque las personas se habituaron al virus, ya que tenían mayor conocimiento, lo que alteró su evaluación de riesgos. Las personas con mayor impacto psicológico tenían ansiedad y otras enfermedades previas. Aumentó la ansiedad por salud relacionada a COVID-19 con un aumento de hipocondriasis y de comportamiento preventivo. Aumentó la ansiedad por condiciones de salud preexistentes.

MIGRAÑA Y COVID-19 (27)
En un estudio de casos y controles transversal se comparó la gravedad de la angustia psicológica entre los pacientes con migraña y la población común de pacientes sin COVID-19 en el suroeste de China. Las personas con migraña tenían más probabilidades de tener angustia psicológica grave, debido a la mayor frecuencia de los ataques de migraña. El 17% de pacientes con migraña y el 8% de pacientes control, mostraron angustia psicológica severa, en comparación con el 3,97% de la población antes de la pandemia. Los factores relacionados con angustia psicológica grave en personas que tienen migraña durante la pandemia fueron: mayor atención a información de medios y redes sociales y ataques de migraña durante el último mes. Se debe procurar la interconsulta con un psiquiatra y el apoyo emocional grupal con telepsiquiatría.

ANSIEDAD Y DEPRESION EN SOBREVIVIENTES DEL COVID-19  Y EL PAPEL DE LA INFLAMACIÓN (28)
La infección de COVID-19 puede estar asociada con implicaciones psiquiátricas, datos preliminares sugieren que los pacientes con COVID-19 pueden experimentar delirio, depresión, ansiedad e insomnio. Los coronavirus podrían inducir secuelas psicopatológicas por infección viral directa al sistema nervioso central (SNC) o indirectamente a través de una respuesta inmune. A pesar de la posible infiltración cerebral, se le atribuye de causar los síntomas psiquiátricos a la «tormenta de citocinas» involucrada en la respuesta inmune, ya que precipita una neuroinflamación. En la evaluación a 402 pacientes que sobrevivieron COVID-19 se encontró que el 55,7% puntuó en el rango clínico en al menos una dimensión psicopatológica, 36,8% en dos, 20.6% en tres y 10% en cuatro. Se informó altas tasas de trastorno de estrés post traumático, depresión, ansiedad, insomnio y trastorno obsesivo compulsivo con sintomatología. El estudio concluyó que se pueden producir consecuencias psiquiátricas por la infección de SARS-CoV-2, por la respuesta inmune al virus en sí, o por factores estresantes como el aislamiento social. Los estudios también demostraron que las mujeres y pacientes con diagnósticos psiquiátricos previos positivos, sufrieron más en todas las dimensiones psicopatológicas. Además, se observó que los pacientes más jóvenes mostraron niveles más altos de depresión y alteraciones del sueño. Ni el nivel de saturación de oxígeno en el seguimiento, ni en los marcadores inflamatorios se lograron asociar con depresión, ansiedad, trastorno de estrés post traumático, ni insomnio; lo que sugiere que la sintomatología psiquiátrica no era una manifestación de síntomas físicos. Se demostró que niveles mayores de la tormenta de citoquinas estaría asociada con sintomatología obsesiva compulsiva luego de la infección.

A pesar de que la enfermedad por COVID-19 tiende a caracterizarse por daños a nivel pulmonar, o vascular; existe una alta prevalencia a nivel mundial de trastornos o alteraciones mentales como consecuencia de esta enfermedad. A casi un año del reporte del primer caso, el número de infectados continúa en ascenso, y se observa que junto con el daño físico que causa la enfermedad existen múltiples alteraciones mentales o trastornos. Ciertas condiciones como: ser mujer, estudiante de Bachillerato, estar desempleado, vivir con más de 3 personas y tener antecedentes de enfermedad psiquiátrica previa, con un aumento en las escalas de depresión y ansiedad, entre la población en general aumentan el riesgo de depresión, ansiedad y alteraciones del sueño.
Varios factores han influido en la salud mental de las personas durante la pandemia de COVID-19, entre ellos se encuentran el confinamiento, el distanciamiento social, el miedo a infectarse o a infectar a sus familias, el hecho de tener familiares infectados, entre otros. Concluimos que en varios estudios las personas informaron mayor sintomatología de depresión y ansiedad. Los más vulnerables a sufrir estos trastornos fueron jóvenes, personas que perdieron sus empleos o cuyo ingreso económico disminuyó durante la pandemia y mujeres cuya carga de trabajo (tanto laboral como familiar) aumentó. Además, la salud mental de pacientes con enfermedades previas como ansiedad o migraña se vio afectada por lo que estos pacientes son los que más requieren apoyo. Proporcionar información veraz y precisa disminuye los niveles de ansiedad y depresión en la población, en especial si son fuentes de calidad y no información tergiversada por redes sociales, que pueden desencadenar un trastorno psiquiátrico.  Además, es importante el apoyo en el núcleo familiar cercano y no transmitir miedo. Es importante prestar atención a los factores causales protectores y de riesgo para presentar o no enfermedades mentales como consecuencia de la COVID-19 lo que permitirá identificar grupos vulnerables y tratar de prevenir que estas enfermedades o consecuencias perduren en el tiempo. En los pacientes recuperados de COVID-19 debe considerarse una evaluación psicológica, ya que, a más de las complicaciones propias de la enfermedad, estos deben enfrentar el estrés del aislamiento y el peligro de muerte.

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FIGURAS
AUTORES

VALERIA SALOMÉ CALVOPIÑA CERVANTES

redacción

ARIANA CHAVEZ, MD

redacción

JUAN ESTEBAN CRUZ ÁLVAREZ, MD

redacción

MARIO SEBASTIÁN HINOJOSA FIGUEROA

redacción

LUZ MARINA LLANGARÍ ARIZO, MSc.

edición

EMILY BETANIA GRANADILLO CASTRO, MD

edición

CAMILA NICOLE MUELA FLORES

publicación

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