Deterioro de la función olfativa y gustativa en pacientes con COVID-19

Pastilla 1C

¿Qué influencia tienen las alteraciones quimiosensitivas del gusto y el olfato en infección por SARS-Cov-2?

RECOLECCIÓN: CAMILA BELÉN EGUIGUREN CHÁVEZ; DANIELA DOMINGUEZ PERALTA
REDACCIÓN:
CAMILA DOMÉNICA PELÁEZ DÍAZ; MARÍA FERNANDA ALBUJA ALTAMIRANO, MD.
EDICIÓN: RAMIRO ESTEBAN CADENA SEMANATE, MD.
APROBACIÓN:
GABRIELA ZAMBRANO, MD. Esp. – MEDICINA INTERNA

Unidad Operativa de Cirugía Maxilofacial, Hospital Universitario de Sassari, Nápoles, Italia

21 de mayo de 2020

21 de mayo de 2020

  • La prueba de evaluación del umbral y de la discriminación olfatoria fue diferente para ambos grupos.

  • La prueba de olfato aplicada al grupo de pacientes realizando cuarentena en su casa fue diseñada y validada en otro estudio realizado por los mismos investigadores.

    • Este estudio contó únicamente con 33 pacientes con COVID-19 que se encontraban realizando cuarentena en sus hogares. Todos ellos se auto-realizaron la prueba el día antes del hisopado de control. Posteriormente, el día del hisopado de control, la misma prueba fue realizada por un operador. Al comparar los resultados, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los dos resultados. (2)

  • Los pacientes asintomáticos que realizaban cuarentena en casa pudieron haber provocado un sesgo de selección al sobreestimar su umbral olfatorio.

  • Se comparan los resultados de distintos pacientes en diferentes momentos de la enfermedad para argumentar sobre la evolución de la anosmia y disgeusia. La mejor manera de determinar evolución es a través de un estudio de cohortes con seguimiento a cada paciente, no el diseño transversal de este estudio.

La anosmia y disgeusia en pacientes COVID-19 son síntomas ampliamente reportados. No está claro si existe una relación entre su presencia y la severidad de la enfermedad. Este estudio busca resolver este interrogante y caracterizar mejor estos síntomas en el paciente para determinar si tienen valor pronóstico.

  • No hubo una correlación estadísticamente significativa entre la presencia de alteraciones quimiosensoriales o la gravedad de las mismas con la severidad de COVID-19, sin embargo, los pacientes que reportaron haber tenido alteraciones en el gusto y el olfato por más de 7 días, presentaron un riesgo relativo de 2.33 de presentar enfermedad severa por COVID-19. Es importante mencionar que este resultado se deriva de la comparación de pacientes en distintos momentos de la enfermedad, no se trata del producto de un seguimiento individual.

  • Las pruebas que han sido utilizadas para valorar las funciones olfatorias y gustativas en estos pacientes son baratas, fáciles de aplicar y de reproducir.

  • Los autores recomiendan que se debe sospechar COVID-19 en todo paciente con una reducción súbita del olfato o gusto, aún sin la presencia de otros síntomas.

  • El grupo COVID19EC califica esta recomendación como 1C

Estudio transversal multicéntrico, realizado en 4 hospitales italianos (Hospital Universitario de Sassari, Hospital Universitario de Salerno, Hospital de San Paolo en Milán, y el Hospital de Bellaria-Maggiore en Bolonia). Se incluyó a personal de la salud y a pacientes hospitalizados por COVID-19 (RT-PCR de exudado nasofaríngeo) y se valoró de manera objetiva las funciones del olfato y del gusto. Criterios de exclusión: Menores de 18 años, enfermedades psiquiátricas o neurológicas, necesidad de ventilación asistida, otras enfermedades que disminuyan el compliance pulmonar, antecedente de trauma, cirugía o radioterapia en cavidad oral o nasal, alteraciones previas de gusto u olfato, y antecedentes de rinitis alérgica o rinosinusitis crónica. Se crearon 2 grupos, uno conformado por personal de salud quienes se encontraban realizando cuarentena en sus hogares y el otro por pacientes hospitalizados por COVID-19.

Se recolectó información demográfica y clínica de todos los participantes (género, edad, comorbilidades, síntomas, fecha de inicio de los síntomas y fecha de realización de la prueba) y se subdividió a los participantes de acuerdo a la gravedad de su enfermedad en asintomáticos, enfermedad leve, moderada, y enfermedad grave.

Para valorar el umbral olfatorio en el grupo haciendo cuarentena en casa se usaron 9 soluciones de concentraciones crecientes de alcohol etílico puro, mientras que para determinar la capacidad discriminativa se usaron 7 grupos de olores. El paciente debía calificar a cada olor del 0 al 10, siendo 0 la no discriminación, y 10 la discriminación normal.

Tanto el umbral olfatorio como la capacidad de discriminación de olores en el grupo de pacientes hospitalizados se evaluó usando la prueba de olfato ortonasal creada por el CCCRC. Esta prueba utiliza alcohol butílico para determinar el umbral, y 10 olores que el paciente debe identificar.

El gusto fue evaluado en ambos grupos mediante la detección de soluciones con los 4 sabores principales (dulce, salado, ácido y amargo).

Para el análisis estadístico los investigadores unieron los datos de ambos grupos. La intención de incluir el grupo haciendo cuarentena en casa es la de detectar los cambios en la función quimiosensorial durante las etapas tempranas del cuadro, cosa que no se puede lograr en pacientes ya hospitalizados.  Por eso hay sesgo. Todas las pruebas para medir función neurosensorial han sido validadas mediante estudios previos.

Número: Total de pacientes: 345

Grupos: Grupo en cuarentena: 161 (46.7%). Grupo de hospitalizados: 184 (53.3%).

Gravedad de la enfermedad: asintomáticos: 10 (2.9%), enfermedad leve: 168 (48.7%), enfermedad moderada:140 (40.6%), enfermedad severa: 27 (7.8%).

No se especifica.

  • Se contó con información de 345 pacientes (146 hombres, 199 mujeres, edad promedio: 48.5 años).

  • 256 pacientes reportaron tener alteraciones del olfato y/o gusto durante su enfermedad (74.2%). De estos, 79.3% presentaba una combinación de ambas alteraciones, 8.6% solo presentaron alteraciones olfatorias, y 12.1% solo alteraciones

  • Al inicio de la enfermedad, la hiposmia severa o anosmia se presentó en el 70.9% de la población. Hubo una mayor prevalencia de anosmia leve y moderada en los pacientes que habían superado el décimo día de enfermedad.

  • Al inicio de la enfermedad, la disgeusia se presentó en el 67.8% de la población. Los pacientes que habían superado los diez a catorce días de enfermedad presentaron una prevalencia menor de alteraciones del gusto. Sin embargo, en algunos casos las alteraciones del gusto fueron detectables hasta pasada la tercera semana de enfermedad con la posibilidad de derivar en hipogeusia residual definitiva.

  • No se encontró relación estadísticamente significativa entre la severidad de COVID-19 y la presencia o gravedad de las alteraciones en la función olfatoria o gustativa.

  • Se calculó un riesgo relativo de 1.12 de presentar enfermedad moderada, y de 2.33 de presentar enfermedad severa por COVID-19. (P=0.000) para los pacientes que reportaron alteraciones en el gusto y el olfato pasados los 7 días de enfermedad.

Resultado principal: Alteración olfatoria o gustativa en pacientes con COVID-19 en distintos momentos de la enfermedad. 

Resultados secundarios: Evolución de las alteraciones olfatorias y gustativas y relación con la severidad de la enfermedad.

Pruebas estadísticas utilizadas: Prueba de Mann-Whitney y la prueba de Kruskal-Wallis. Prueba de Fisher. Se consideró a una p estadísticamente significativa cuando su valor fuera 0.05, con un nivel de confianza del 95%.

Vaira LA, Salzano G, Petrocelli M, Deiana G, Salzano FA, De Riu G. Validation of a self-administered olfactory and gustatory test for the remotely evaluation of COVID-19 patients in home quarantine. Head Neck [Internet]. 2020;(April):1–7. Available from:

https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1002/hed.26228

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